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El lío de la informalidad en dos y tres ruedas en Bogotá

El Distrito aún no resuelve el tema de los bicitaxis a motor y le apareció otro problema: las app que promueven el mototaxismo. Con tarifas similares a las de Uber o Cabify, y con la ventaja de un menor tiempo, la nueva forma de transporte podría convertirse en otro dolor de cabeza para las autoridades de transporte y tecnología.

La dificultad para conseguir un taxi en horas pico fue la excusa de la multinacional Uber para traer a Bogotá su servicio, que fusiona tecnología y transporte. Hoy, cuatro años después de su llegada a Colombia y pese a los múltiples llamados de los empresarios del transporte público para regular ese servicio, aún no hay respuestas concretas de las autoridades. Por el contrario, han nacido otras aplicaciones (app), como Cabify o Lyft.

A esta cuestionada oferta de transporte individual se suma otra que podría generar más controversia: el arribo del mototaxismo mediante aplicaciones digitales. El servicio se promueve por una app llamada Picap, que nació hace dos años, pero por problemas operativos no arrancó en su momento. No obstante, la aplicación se reinventó, añadió nuevas funciones y hoy, cualquiera con smartphone la puede usar.

Funciona igual a las que le compiten al servicio legal de taxis. El usuario se registra, añade las direcciones de destino y llegada, indica si es hombre o mujer, y pide el servicio. De inmediato, la aplicación arroja la tarifa, que se estima al cruzar la distancia y el tráfico. En cuanto a los costos, son similares a los de Uber o Cabify, pero con una diferencia: el usuario llega más rápido.

“¿Tienes afán? ¿No consigues taxi ni conductor privado? Solicita Picap y una de nuestras motos te llevará en minutos”. Con mensajes como ese, la aplicación, que ya tiene más de 100.000 descargas, está promocionando su servicio en redes sociales. Los comentarios de los usuarios y conductores evidencian que la app pasa por la misma luna de miel que tuvo Uber con su clientela cuando llegó al país. “Excelente aplicación para la movilidad en Bogotá y para laborar. Se ve que están trabajando para mejorar”, escribió hace tres días un conductor. “Esta es una excelente opción de tener un ingreso extra”, indicó ayer otro motociclista. “Me gusta el servicio, porque las personas son prudentes y llego rápidamente a mi destino”, dijo otra usuaria.

Además de Picap, hay otras dos aplicaciones que nacieron y funcionan en Argentina, pero que se pueden descargar en Colombia. Aunque aún no funcionan en el país, son un campanazo para las autoridades que, por ahora, se lanzan la pelota sobre quién debe asumir el control de este nuevo lío.

Según la Secretaría de Movilidad, las medidas para este tipo de aplicaciones y la preparación de la ciudad para un hipotético auge de esa nueva forma de transporte son temas que están en manos del Ministerio de Transporte. A su vez, Mintransporte asegura que el tema será competencia de la autoridad distrital. No obstante, en el Ministerio aseguran que el tema puede definirse con la regulación que hay a nivel nacional y que fue expedida en 2006.

Según esa norma, “en los municipios o distritos donde la autoridad municipal o distrital verifique que se está desarrollando una modalidad ilegal de servicio público de transporte de pasajeros, utilizando la movilización de personas en motocicleta, deberán tomar las medidas necesarias para restringir la circulación de acompañantes o parrilleros”.

Como la restricción de parrillero ya existe en un perímetro de la ciudad por temas de seguridad, El Espectador intentó contactar a los desarrolladores de Picap para saber cómo están haciendo para manejar ese tema, pero no hubo respuesta a las llamadas y correos. Desde el Distrito aseguran que el surgimiento de esta nueva modalidad de transporte no cambiará la forma en que se ejerce el control sobre los parrilleros, pero se podría dictar alguna medida adicional mediante decreto.

Pese al entusiasmo que ha generado el mototaxismo mediante app entre quienes lo están utilizando, expertos advierten que esto tendría impacto directo en las finanzas del sistema de transporte y en la seguridad vial, debido al carácter informal de esta forma de transporte. Según datos de la Policía, en lo corrido del 2018 han muerto en Bogotá 55 motociclistas.

Para Germán Prieto, director del Programa de Gestión del Transporte de la Universidad Jorge Tadeo, una llegada del mototaxismo a Bogotá “representa mucho peligro para la sostenibilidad del sistema de transporte público. Sería un gravísimo problema que incidiría también en la siniestralidad vial y el crecimiento del parque de motocicletas. Que una aplicación promueva el transporte público ilegal es un peligro para la ciudad y una actitud muy irresponsable por parte de la empresa que está promoviendo un transporte inseguro y sin cobertura”.

Fernando Rojas, experto en movilidad, tiene otra teoría: que la app nació como respuesta ciudadana a los problemas para movilizarse en la ciudad. “Esto responde a la incapacidad del Distrito para garantizar una movilidad eficiente para los ciudadanos. Es evidencia de que la gente está buscando cómo moverse y cómo llegar rápido a su oficina o vivienda, y que hay gente dispuesta a buscar cualquier herramienta para hacerlo. Seguro el Distrito dirá que esto se puede controlar porque, en teoría, solo podrían operar en las zonas donde no hay restricción de parrillero, pero seguro la gente encontrará caminos, así como el bicitaxismo ya hizo el tránsito silencioso a los triciclos con motor y no se pudo hacer nada”.

De hecho, Ricardo Montezuma, Ph.D. en urbanismo y movilidad, cree que este modelo de transporte ya existe en Bogotá, aunque no mediante aplicación. Los bicitaxis que se aprecian en las salidas de las estaciones de Transmilenio, especialmente en las estaciones de las troncales Américas y Autonorte, son para Montezuma el origen de aplicaciones como Picap. “Los bicitaxis a motor también son mototaxis, porque son vehículos con motor prestando el servicio de transporte. Tanto el Ministerio como la Alcaldía deben actuar y buscar la eliminación, porque son totalmente ilegales”.

Si bien las horas pico en la ciudad ponen a muchos usuarios del sistema de transporte a buscar cómo llegar hasta su destino, la llegada en firme del mototaxismo implicaría un nuevo lío para las autoridades, que aún no han encontrado la forma de regular app como Uber o Cabify. Y la situación podría complicarse si esta nueva forma de transporte empieza a posicionarse entre los usuarios en la capital.

Fuente:
https://www.elespectador.com/noticias/bogota/el-lio-de-la-informalidad-en-dos-y-tres-ruedas-en-bogota-articulo-790477

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